LA VIDA DE NOSOTROS
"El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos".
viernes 6 de junio de 2008
domingo 28 de octubre de 2007
Culpa

Observando el paso del tiempo, apoyada en la pared intentaba no desplomarse. Mirar hacia delante era la meta de todos, pero ¿a dónde tenía que mirar?
Todo un círculo de miseria y muerte, hedor y desesperación. Y a lo lejos el lujo y lo inalcanzable, para algunos. Para ella la vanidad y lo inexplicable.
No podía mirar hacia delante, no existía. Lo que buscaba estaba en su mente, sólo era un sueño. Sólo era realidad cuando al cerrar sus ojos estropeados por años de miseria veía un mundo redondo, no troceado.
Conocía bien de cerca la palabra crueldad, la desesperación, el llanto desgarrado de miles de niños esperando algún "milagro".
Pero lo más triste de todo era y sigue siendo cada vez más el otro lado. El egoísta y maltratador, el que no mira más allá de sus propios intereses, de su propia mierda elitista. Porque algún día tendremos que estar al otro lado y nos daremos cuenta de nuestros errores, innumerables e imperdonables.
Ya está muerta.
Pero nosotros no.
sábado 22 de septiembre de 2007
Oculta

El mayor misterio, la peor mentira. Permitiendo que suceda nos ciega los sentidos.
No queremos ver lo inevitable, ni olerlo. No podemos tocarlo, pero queremos creerlo.
Miedo y fanatismo... error imborrable. Pero lo ocultamos tras falsas sonrisas, molestos actos caritativos. Nos engañamos a nosotros mismos.
Pero al ocultarse el sol y cubrirnos el manto estrellado, el silencio comienza a cobrar sentido. Un silencio inquebrantable.
Es tu alma podrida de mentiras y miedos. De rencor. De odio.
Eres tú.
Eres tú, sangrando la verdad, gritando libertad.
Sin mentiras.
Sólo tú.
viernes 14 de septiembre de 2007
martes 21 de agosto de 2007
Torturando el instante

Con la sangre helada y la mirada inmóvil te miro por vez primera. Algo inesperado, tentador y temerario. Brutalmente seductor. Solo unos pocos centímetros nos separan, una brisa de aire ardiente, un corazón que ya no palpita: sólo tiembla. Miedo y pasión.
No puedo moverme, unicamente mirarte y con mis ojos conquistar lo inalcanzable. Y sentir como una fina cortina empapa mi cara.
Aunque tras el velo borroso de mi ácido llanto no pueda distinguirte no importa. Merece la pena intentarlo, merece la pena imaginarte aquí, enfrente de mis labios. Y mi respiración entrecortada se mezcla con la tuya: serena, fría y calculadora.
Y sigo inmóvil intentado besarte en un mundo imaginario. Donde la palabra distancia no existe. Donde puedo tocarte. Donde nuestros labios no pueden distinguirse.
Donde juntos quemamos el aire
viernes 27 de julio de 2007
Llanto de lluvia.

Día tras día, una monotonía aplastante. Huelo aburrimiento, falta de sentimientos.
Pero ayer mientras escuchaba mi lágrima caer la humedad me empapó de calor.
Calor de recuerdos sexuados. De caricias interminables y casi transparentes.
Y sequé mi lágrima y me asomé a tu ventana. El eco de las gotas regaba mi sangre que golpeaba mis sentidos sin piedad alguna. Mientras que ya, casi sin fuerzas, deseando que la monotonía jamás regresara, abrí la ventana y estiré mi mano.
Y me besaste una vez más los dedos.
Desplomada en aquella vieja mecedora de mimbre permití a la lluvia entrar.
Y me besaste los labios.
Y me cubriste con tu manto de deseos.
Siempre mirándote desde abajo.
viernes 20 de julio de 2007
Bailando la venganza.
Me dejaste caer de lado, no de pie, y hundirme. Hundirme en lo más profundo, en lo más oscuro: en el temor. Bailé tus pasos, tu música. Bailé contigo y aunque la cabeza giré, siempre te estuve mirando. Pero tus brazos se fueron. Se fundieron con la nada y soplé. Y esperé. Pero la nada no regresa. Porque ya se fue el baile. Ya se fue el aire y las ganas de abrazarte. Ahora solo me abrazo y sigo soplando para que el viento no te traiga.
Quiero quedarme quieta: ni tumbada ni sentada, solo relajada con mis tacones nuevos. Quedan muchos bailes todavía, ¿no crees?
Y desde la profundidad de lo insignificante y mundano te veo. Te sigo escuchando. ¿Por qué no callas? ¿Por qué no cesa el aire maldito?
Rojo sangre, no pasión. Solo odio y rencor desde el intento de olvidarte una vez más. Todos son recuerdos. Recuerdos de la nada, absurdo... ni si quiera puedo acordarme. ¿Quiero? Solo quiero acordarme de recordar que quiero olvidarte. Y aplazar la vida, darle al pause y seguir mañana sin sentimientos. Mirarte fríamente con la mirada congelada y sin pestañear jamás. Convertirte en piedra sin poder articular palabra alguna, sin poder vivir en paz jamás, huyendo el resto de tus días del fuego abrasador de mi alma.
No te quedan más bailes querido. No te quedan oportunidades.
Tiembla y huye.
Y llora.


