El día a día de una cabeza abstracta

domingo, 28 de octubre de 2007

Culpa


Observando el paso del tiempo, apoyada en la pared intentaba no desplomarse. Mirar hacia delante era la meta de todos, pero ¿a dónde tenía que mirar?


Todo un círculo de miseria y muerte, hedor y desesperación. Y a lo lejos el lujo y lo inalcanzable, para algunos. Para ella la vanidad y lo inexplicable.


No podía mirar hacia delante, no existía. Lo que buscaba estaba en su mente, sólo era un sueño. Sólo era realidad cuando al cerrar sus ojos estropeados por años de miseria veía un mundo redondo, no troceado.


Conocía bien de cerca la palabra crueldad, la desesperación, el llanto desgarrado de miles de niños esperando algún "milagro".


Pero lo más triste de todo era y sigue siendo cada vez más el otro lado. El egoísta y maltratador, el que no mira más allá de sus propios intereses, de su propia mierda elitista. Porque algún día tendremos que estar al otro lado y nos daremos cuenta de nuestros errores, innumerables e imperdonables.


Ya está muerta.

Pero nosotros no.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Descubriendo el pasado






Algo que el tiempo borra, que entierra en silencios desacompasados.


Una soledad sonora, viviente, palpitante.


Resultado de lágrimas amargas y desesperación divina.






Una bella ventana hoy está abierta.

martes, 21 de agosto de 2007

Torturando el instante


Con la sangre helada y la mirada inmóvil te miro por vez primera. Algo inesperado, tentador y temerario. Brutalmente seductor. Solo unos pocos centímetros nos separan, una brisa de aire ardiente, un corazón que ya no palpita: sólo tiembla. Miedo y pasión.


No puedo moverme, unicamente mirarte y con mis ojos conquistar lo inalcanzable. Y sentir como una fina cortina empapa mi cara.

Aunque tras el velo borroso de mi ácido llanto no pueda distinguirte no importa. Merece la pena intentarlo, merece la pena imaginarte aquí, enfrente de mis labios. Y mi respiración entrecortada se mezcla con la tuya: serena, fría y calculadora.


Y sigo inmóvil intentado besarte en un mundo imaginario. Donde la palabra distancia no existe. Donde puedo tocarte. Donde nuestros labios no pueden distinguirse.




Donde juntos quemamos el aire

viernes, 27 de julio de 2007

Llanto de lluvia.


Día tras día, una monotonía aplastante. Huelo aburrimiento, falta de sentimientos.

Pero ayer mientras escuchaba mi lágrima caer la humedad me empapó de calor.

Calor de recuerdos sexuados. De caricias interminables y casi transparentes.


Y sequé mi lágrima y me asomé a tu ventana. El eco de las gotas regaba mi sangre que golpeaba mis sentidos sin piedad alguna. Mientras que ya, casi sin fuerzas, deseando que la monotonía jamás regresara, abrí la ventana y estiré mi mano.

Y me besaste una vez más los dedos.


Desplomada en aquella vieja mecedora de mimbre permití a la lluvia entrar.

Y me besaste los labios.


Y me cubriste con tu manto de deseos.

Siempre mirándote desde abajo.

viernes, 20 de julio de 2007

Bailando la venganza.

Me dejaste caer de lado, no de pie, y hundirme. Hundirme en lo más profundo, en lo más oscuro: en el temor. Bailé tus pasos, tu música. Bailé contigo y aunque la cabeza giré, siempre te estuve mirando.



Pero tus brazos se fueron. Se fundieron con la nada y soplé. Y esperé. Pero la nada no regresa. Porque ya se fue el baile. Ya se fue el aire y las ganas de abrazarte. Ahora solo me abrazo y sigo soplando para que el viento no te traiga.


Quiero quedarme quieta: ni tumbada ni sentada, solo relajada con mis tacones nuevos. Quedan muchos bailes todavía, ¿no crees?


Y desde la profundidad de lo insignificante y mundano te veo. Te sigo escuchando. ¿Por qué no callas? ¿Por qué no cesa el aire maldito?


Rojo sangre, no pasión. Solo odio y rencor desde el intento de olvidarte una vez más. Todos son recuerdos. Recuerdos de la nada, absurdo... ni si quiera puedo acordarme. ¿Quiero? Solo quiero acordarme de recordar que quiero olvidarte. Y aplazar la vida, darle al pause y seguir mañana sin sentimientos. Mirarte fríamente con la mirada congelada y sin pestañear jamás. Convertirte en piedra sin poder articular palabra alguna, sin poder vivir en paz jamás, huyendo el resto de tus días del fuego abrasador de mi alma.



No te quedan más bailes querido. No te quedan oportunidades.





Tiembla y huye.



Y llora.

jueves, 19 de julio de 2007

Apreciando la ternura

Hablar por hablar, sin escuchar lo que dices, sin mirarte al espejo, sin pensar en los demás... el que dirán... ¿qué es eso? No lo sé.
Pero lo que sí se es echarme a reír hasta que me duele el cuerpo, bailar las canciones veraniegas dando saltos empapada de sudor y locura, hacer guerras de agua, beber hasta que no puedo andar en línea recta, gritar hasta quedarme afónica, pasar noches sin dormir tumbada en la playa contando las estrellas...
¿Soy una payasa? hummmmm..... SÍ!! y estoy orgullosa por ser feliz, por tener mi vida como la tengo. Y, ¿cómo no poder serlo después de verles a ellos? Si ellos son felices y se ríen conmigo...no tengo derecho ninguno a estar cansada, a llorar, a pasar de la vida.
A todos estos niños y abueletes deficientes que te dan más cariño del que nos podemos imaginar,
Gracias por conseguir que aprecie mi vida.



jueves, 21 de junio de 2007

Recordando desde el llanto.

Se nos pasa la vida, se nos escapa la ternura en cada abrazo. Se nos va con el viento y volamos de lado a lado. Dejamos un millón de historias sombreadas en la distancia. Historias llenas de colores y palabras que con el paso del tiempo se vuelven borrosas a nuestros ojos. Tratamos de recordarlas eternamente pero se nos caen del pensamiento.
Se escurre el pasado imaginando el futuro: una nueva vida, un nuevo país...todo nuevo menos tú y yo siempre soñando música.
De alguna manera misteriosa soy consciente que desde lo lejos tú me has ayudado y gracias a tí mi vida da un vuelco y mi corazón se agranda. Y mis lágrimas siguen cayendo, pero con otra dirección. Lloro para que se desvanezca el amargo recuerdo. Lloro para nunca olvidarte. Y toco para tenerte a mi lado.
Soy egoísta, lo sé, pero aunque todo se me escape se que tú nunca te irás con el viento.
Se te pasó la vida.
Pero yo te ofrezco cada segundo de la mía.
( sigo sin ordenador, pero aún sigo aquí. Gracias a todos por arrancarme cada día una sonrisa...)